Jessica, Ex-Trinitaria

Jessica vio en su infancia como su padre engañaba a su madre, algo muy duro para ella. “Me pegaba mucho y cuando él se fue de casa yo me entregué a la calle”, relata Jessica, que había llegado a España con la esperanza de que todo sería diferente, pero no fue así. 

A los 12 años conoció a uno de los jefes de los trinitarios con el que empezó una peligrosa relación. “Intentaba llenar el vacío que cargaba en mi interior. Luego me di cuenta de que estaba pasando por lo mismo que mi madre. Mi novio me pegaba, abusaba de mí y me maltrataba. Me quedé embarazada y, como no fui capaz de contárselo a mi madre, aborté en casa con unas pastillas que me pasó un conocido. Me dolió muchísimo, perdí el conocimiento y el feto se desprendió. Fue traumático. Intenté suicidarme cinco veces”, relata la joven.

La banda se convirtió en su “familia» 

“Mi vía de escape era la banda. Iba a casas de okupas y con otras chicas de la banda le dábamos palizas a otros chicos. Pillaba gratis en el instituto y me pasaba la mayor parte del día colocada”.

“Me llevaba bien con algunos DDP (Dominican Don’t Play) y les sonsacaba información para después pasarle a los trinitarios hasta que me descubrieron. Aquel día sacaron cuchillos y pasé mucho miedo. Empezaron a amenazarme, me decían que me iban a hacer daño a mí y a mi familia y mataron a un amigo. Vivía aterrorizada porque a mi novio, que era uno de los jefes de los trinitarios, le tenían muchas ganas”, recuerda Jessica.

“Muchos quieren salir pero tienen miedo”

“Quería salir, pero no sabía cómo. Hasta que una chica que entró nueva en mi instituto me invitó al Centro de Ayuda Cristiano y allí conocí la Fuerza Joven. Allí me sentí segura y empecé a dormir tranquila, algo que no conseguía desde el aborto. Allí tuve fuerzas para salir, y aunque no fue fácil, recibí todo el apoyo necesario. Ahora tengo paz, soy feliz de verdad y dedico mi vida a ayudar a otros jóvenes que están metidos en bandas y que no saben cómo salir”, finaliza Jessica sonriente.

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